Un proceso minucioso
Cada pieza se confecciona en Santiago, de a una, por costureras con oficio. No hay una línea de producción: hay una mesa, una máquina y manos que llevan años en esto.
El cierre impermeable de 85 cm, la funda interior, las costuras reforzadas, la etiqueta Köff. Nada de eso se ve cuando la pieza está terminada, y por eso mismo importa: son los detalles que deciden cómo envejece.